Ritmo salvaje en la jungla

Ritmo salvaje en la junga y la selva

Y lo que no es la jungla… Me encantan los animales. Cuando hago zaping y veo un documental de animales salvajes no puedo resistirme. Me veo en la necesidad de pararme un rato frente al televisor y observar el ritmo que tienen en su hábitat natural. No obstante, con los años, el ser humano ha decidido cambiar sus hábitos respecto a los animales de compañía, y ha introducido especies poco comunes en sus hogares. Ya no sólo vemos tortugas, perros, gatos o hámsters dentro de las casas. El ritmo salvaje en la jungla invade los hogares con especies más exóticas.

Ritmo salvaje en la jungla

Hoy veremos algo salvaje.

Ritmo salvaje en la jungla. Las consecuencias de sacar a un animal de su hábitat natural son impredecibles. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en el siguiente video, donde una cacatúa da cabezazos y aletea con un ritmo salvaje, mientras escucha death metal. Mejor que se hubiera quedado en la jungla. ¿O no? ¿Quién sabe? Tal vez sea más feliz ahora, con sus sesiones de música trallera y moviéndose como una posesa.

Ritmo salvaje en la jungla. Qué máquina, lo da todo con su ritmo salvaje de cabeza. Si en el fondo, los humanos no somos tan distintos de los animales. Nuestras ciudades también parecen auténticas junglas, donde cada uno lucha por su propia supervivencia y la de quienes los rodean. De tanto que nos hemos inmiscuido en el ritmo de vida de los animales salvajes, ha llegado un punto en que las actitudes de los humanos las han copiado los animales y viceversa. De no ser así, ¿cómo se explica lo que hace el primate del siguiente video? Cuánto daño hemos hecho en la jungla…

Ritmo salvaje en la jungla. Hace falta estar muy mal para doblar con tanta perversión una escena de primates en estado salvaje. Desde luego, se han montado una película… Volviendo al video, ¡qué mala leche la del monito! Ellos que había cogido un ritmo salvaje (también, a quien se le ocurre hacerlo delante de todos los monos de la jungla), están a lo suyo y llega el envidioso de turno a hurgar con el dedo donde no debe. Si es que la envidia es muy mala; aquí y en la jungla. Y dos salvajes musicales (siempre desde el cariño y la admiración por su persona) despiden el post de hoy con un tema precioso y cargado de fuerza. Sed felices y disfrutad del día. Que no pare el ritmo salvaje en la jungla.






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