Mírame, parece decir alguno. Este señor parece un híbrido entre el superhéroe americano (más que nada por la camiseta roja; es decir, por las pintas) y Mr Bean o Steve Urkel. Mírame, repite. Cuando coge y decide hacer una coreografía alternativa a la del resto, ya se le va la pinza cantidubi (no obstante, el tipo se crece y parece decir mírame, mírame). El de abajo es otro tema… desfase total, vamos. A este le da igual que decir mírame que no. Se entrega en cuerpo y alma para dislocar sus extremidades (sobre todo las superiores) con movimientos enérgicos. Mírame y aprende los movimientos, mírame. A este le llamo el chaval de la motosierra por el momento, valga la redundancia, del arranque de la motosierra. Mírame.

¡Dale caña, chaval!