Échame una mano

Échame una mano, primo

Si alguien te dice échame una mano y ves que lo necesita, pues se la echas. Bromista el señor… Pues de poco acaba apaleado. Otra vez se pensará eso de decir échame una mano. La broma en sí es pesada por la situación contextual, es decir, por el respeto que se tiene a las personas que van en silla de ruedas (aunque, como en botica, también hay de todo). Si aislamos de la broma este detalle y nos centramos sólo en la actuación y la picardía del albóndiga, la broma es brutal. Hasta yo me plantearía decirle a algún ciudadano échame una mano. Además, no hay nada planeado. De hecho, al final del video la policía -que pasaba por allí- tiene que mediar para salvar al minusválido de la furia urbana. Todo un show. Échame una mano.

Échame una mano

Viandante perdiendo los papeles e intentando agredir al bromista.



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