La bestia parda. Cuidado con el muñequito, con la bestia parda, no sea que os arranque una pierna, ¿eh? Ni cambio climático, ni guerra nuclear… El auténtico peligro reside en estos seres sintéticos tan blanditos de apariencia inofensiva. Sólo hace falta ver la cara de alguno a ver a la amenaza, a la bestia parda.

Pa dentro este pinchito. ¡Ñam!