Mírame a los ojos. Partiendo que la chica en cuestión parece Molly Malone -por los atributos (resaltan sus ojos, claro)-, no es de extrañar que cada machoman que se acerque acabe más caliente que el mechero de un fumeta. Si es que está la cosa… Y, en conclusión, es normal que mientras ella limpia los zapatos y sus atributos se menean a diestro y siniestro, hagan lo propio los ojos de quienes disfrutan de tan idílica visión. Aunque ella insista diciendo mírame a los ojos. Resumiendo… ¡Si las tiene tremendas, hombre! ¡A por ellas! Mírame a los ojos.

¡Yepa! ¿Habéis visto lo mismo que yo?
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