Los protagonistas de las siguientes imágenes, si no pensaban esto, cerca andaban. Analizaremos de primera mano cómo podemos llegar a ser de obsesivos con los demás; hasta qué punto podemos ser fastidiosos con el prójimo. Hay gente que se aburre si está quieta y no incordia un poco. Por desgracia, este tipo de personas abunda más de lo deseado. Pero qué le vamos a hacer. La cosa es aguantar. ¿Por qué? Ya lo sabes, porque mi mayor atracción eres tú.

Rápido, que te lo vas a perder.
La chica del siguiente video, que enreda en los pantalones de deporte ajenos, podría aplicarse el cuento. ¿Por qué no te estás quietecita, guapa? ¿Qué pasaría si fueran ellos los que van bajando las faldas o los pantaloncitos a las chicas? Pues ya se ha montado gorda, seguro. Aquí no serviría de nada alegar: lo he hecho porque mi mayor atracción eres tú. En el fondo, con su risita pícara y cara de no haber roto un plato, la chica tiene gracia para bajar pantalones. Las cosas como son. Pero… ¿y si llega a bajárselos a alguien que no lleva ropa interior? Hay gente que practica deporte sin ella. ¿Qué habría pasado entonces? No obstante, ella a su bola.
Cómo nos gusta dar sustos a la gente que duerme. No tenemos corazón. Ellos (porque se suele hacer, también, a los hombres) durmiendo a pierna suelta, soñando con los angelitos, y nosotros más diablos que Satán arrastrándonos cual serpiente hacia su presa. Y todo, porque mi mayor atracción eres tú. Cuando vemos el momento oportuno, sonrisa de oreja a oreja, nos lanzamos al ataque y nuestras víctimas se despiertasnsobresaltadas cual cervatillo. Tenemos mala leche, ¿eh?
El que le da una torta en la cara al amigo no tiene nombre. Bueno, sí. Pero me reservo el adjetivo calificativo. Para terminar con un estupendo sabor de boca, nada mejor que Phil Collins a la batería, Brian May a la guitarra y Joe Cocker cantando With a Little Help for my Friends. Simplemente, espectacular. Sed felices y disfrutad del día. Porque mi mayor atracción eres tú.