Sorpresa, menuda sorpresa. La idea es buenísima, y las caras de quienes sufren las bromas más. Sorpresa. Hay reacciones, o mejor dicho grititos, para todos los gustos. Lo único cierto es que nadie se queda indiferente ante la sorpresa, cuando la chica pega la napia en el cristal de la máquina. Toma sorpresa. Menos mal que ninguno de ellos sufría del corazón, porque de ser así la cosa habría terminado en un drama, y la intención de la broma o sorpresa era acercarse a la comedia. Tela con la sorpresa.

jeje. Iré ensayando en este cubo para cuando tenga que salir de la calabaza.