Te gusta cómo lo hago. Claro que sí, hombre, de esta manera la espera es menos tensa (o tal vez no
). La señora que se escandaliza no creo que piense lo mismo. A esta mejor que no le pregunte eso de te gusta cómo lo hago. No obstante, la iniciativa de la muchacha me parece buena idea. Pero si es de cajón: se acelera el pulso, sonreímos, hacemos unos estiramientos… para coger la mejor prespectiva, claro, y se alegra la vista. Todo ventajas. No es necesario que pregunte si te gusta cómo lo hago. La respuesta es obvia. Propongo, desde mañana mismo, que todas las salas de espera tengan un aliciente tan… motivador.

Me encanta...