Due date

Due date: locos y frikis

Hace pocos días fuí con mi mujer y unos amigos al cine para ver esta película. Me esperaba más de ella (como era del mismo director que la película Resacón en Las Vegas, prometía), pero igualmente pasamos un buen rato. Algunos más que eso. De algo sí salí convencido. Hay personas a las que les gusta un tipo de humor, llamémosle light, y otras a las que les gusta un humor más dirty. Y otra de las conclusiones que se pueden extraer es aún más clara. Las películas y series americanas es mejor verlas en versión original; como mucho subtituladas. Dobladas pierden su esencia. Demostrado.

Due date

Due date

Due date. Retomando el tema del humor light o humor dirty, yo me declino por el segundo (por eso este sitio, influenciado sabiamente por otra mente más prudente que la mía, es cauto en su contenido y no cae en excesos. O al menos, eso pretende). Pero los amantes del humor dirty tienen su momento estelar en Due date, en una escena muy concreta. Cuando los protagonistas no tienen dinero para pagar un motel y deciden pasar la noche durmiendo en el coche. Sin palabras, mejor verlo.

Due date. Algunos expresaban sus emociones con estusiasmo (reían cual cacatúa en celo, aullando y todo), mientras que otras (no me he equivocado) no dudaban en exclamar ¡qué asco! una y otra vez. Otro momento estelar es el que sale en el siguiente trailer. Concretamente cuando pueden sentarse tranquilamente en la casa de un joven, amigo de uno de ellos, y deciden tomarse un café. Se lía parda en esta escena. La verdad, ya no me esperaba un momento así tal y como transcurrían los acontecimientos.

Due date. Otro momentazo fue cuando sonó la canción que despide este post. Creo que era una escena en la que cruzaban en coche un gran puente de hierro. Temazo que para alguno de nosotros no pasó desapercibido. Podeís ahorraros la intro de minuto y medio e id directamente al grano. Disfrutad del día y sed felices. Y si podéis, id a ver Due date.



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