Tranquilo, no pierdas los nervios. Pobre hombre. Si es que esto de la informática le pilló ya crecidito. Es comprensible. Por la calle se cruza con jóvenes prepúberes que dominan las consolas, los móviles y ordenadores mejor que él, un hombre hecho y derecho. Tú tranquilo, no pierdas los nervios. A cada generación le toca vivir unas cosas u otras, y las nuevas tecnologías -propias de los tiempos que vivimos- avanzan a la velocidad de la luz. Reciclarse o morir. Ese debería ser el eslogan, pero el único que ha palmado en este video ha sido el ordenador… Tranquilo, no pierdas los nervios. Aunque el compañero cotilla se la jugó un poco asomando la jeta. En vez de tranquilizar al hombre con una palmadita en la espalda y decirle tanquilo, no pierdas los nervios.

Me está entrando una mala leche...