Dame ritmo. Algunos disfrutan en la prueba, pero otros se les nota que sufren. Mirad las caras de los que sufren; si saben que lo hacen muy mal. Están esperando una inspiración divina. Sus caras piden a gritos: dame ritmo. Menos mal que el cachondeo dura un tiempo y luego se olvida… Bueno, jeje, eso era antes, porque ahora, con internet, las actuaciones estelares de los albóndigas más albóndigas pueden encontrarse por la red. Tened cuidado cuando os presentéis a un casting o, mejor, acedlo bien. Ya sabes, dame ritmo. De lo contrario sufriréis durante muuuucho tiempo la crueldad del público. Dame ritmo.

¡Quietos, quietos! He de inmortalizar estos momentos.