Hace unos cuantos años desde que inicié mis estudios en la UJI (Universidad Jaume I de Castellón). ¡Cómo ha cambiado todo! Tengo unos recuerdos magníficos de aquellos años de universidad. Ahora llevo 11 años trabajando de lo mío e intentando terminar una asignatura de la carrera que me falta por acabar (me matriculé en 3 titulaciones para librarme del servicio militar por estudios -antes obligaban a ir a la mili- y acabé 2). Tiene narices. Estudié por no pringar, más que por interés profesional. Si cuando digo que soy un albondiga…

Deja que suene la música.
No obstante, deja que suene la música. El caso es que un amigo, que es un cerebro y profesor de la politécnica de Valencia, José Alberto (gracias por el enlace), me mandó ayer un mail con el trabajito que unos estudiantes hicieron el 23 de diciembre de 2009 en la UJI. Me entusiasmó (¡bravo UJI!),y aquí lo tenéis. Espero que os guste… el video y mi universidad.
Un video total. Difícil quedarse con alguna de las partes, ¿no? Pues para mí ha sido realmente fácil. Sin duda alguna me quedo con el momento que va desde los dos minutos cuarenta segundos a los dos minutos cuarenta y cuatro segundos. Sí, esos cuatro segundos. ¿Por qué? Mira de nuevo esa parte y verás algo que no suele verse en este tipo de montajes. Superior y… deja que suene la música. Aunque siempre habrá voces discordantes. Para los estadounidenses, el concepto de país (aunque es de los más modernos que existe), de ser americano, está muy presente entre sus ciudadanos. Podríamos decir que son unos nacionalistas natos (para no liarn0s en demasía). Y, por tanto, no resulta extraño pensar que interpretar el himno es un honor excepcional para cualquiera de ellos… ¿o no? Pues… deja que suene la música.
Pobrecilla. Menudo panorama. No sólo se le olvida la letra por los nervios del momento y debe ir al túnel de vestuarios a por una chuleta con la letra (la lleva en la mano izquierda), además remata la actuación con un trompazo de órdago. Creo que alguno pide por detrás: deja que suene la música. En defensa de la muchacha diré que los nervios le pueden traicionar a cualquiera. Pero resulta obvio que es mejor que pongan los himnos por los altavoces. Al menos evitan desafines o lapsus de este tipo. Los protagonistas que siguen no tienen precisamente lapsus. Más bien, tienen poco oído musical o muy poca vergüenza o sentido del ridículo. Como parece que el que ha montado los videos no se aclaraba mucho con lo del sonido, recomiendo ir subiendo y bajando la voz de los altavoces. Más que nada, para no perder detalle de la calidad de alguno de los aspirantes al concurso.
Diréis lo que queráis, pero algunos se les nota con las pintas que llevan. Cantan demasiado, pero no en el sentido musical de la palabra. Yo le buscaría una interpretación más albóndiga. Lo de la rubia no tiene nombre, ahí en plan Madonna de Vallecas… Dan ganas de decir: anda, maja, vete y déjanos con la música. ¿Animan a esta gente en casa a presentarse? Pues es una pena. Los hay que no cantarían bien ni en misa. El temazo del día no tiene discusión. Steve Wonder en estado puro con su sensacional tema Superstition; en su mejor momento. Disfrutadlo, os lo habéis ganado después de la ración de audiciones patéticas a las que os he sometido. Pasad un buen día y sed felices. Y ya sabes, deja que suene la música.