El rey del escenario. Lo malo de ir flipando como artista, es que se te baja el egocentrismo de golpe con momentos como este. Pero… seguro que aún se cree el rey del escenario. Después del piñazo -queda absolutamente al descubierto que es playback, de lo contrario habría soltado un gallito-, está claro que lo mejor es seguir e intentar disimular. Pero… ¿qué hace el notas, el rey del escenario? Da un botecito a lo Bisbal y suve como si nada al escenario. ¿Acaso piensa que cabe una mínima posibilidad de engañarnos? Menos mal que llevaba el micrófono sujeto a la mano con cinta aislante, sino es capaz de incorporarse y cantar sin él.
Otro digno candidato al título: el rey del escenario. Este no llega al nivel de albóndiga del otro, pero poco le falta. Para unos segundos que debe hacer el paripé cantando -también es playback, por supuesto-, y coge y le da la vuelta al micrófono. Menudo boniato. Menos aparentar y más talento. Así nunca llegarás a ser el rey del escenario.

¿Ya es mi turno? ¿Me toca a mí?