Chico, que no te dé vergüenza. Cuando el concursante empieza bailando promete, pero a la hora de cantar, ya cerca del estribillo, parece un cochinillo escapando del granjero. Con lo bien que había mimetizado su aspecto… Hay que tener un poco más de vergüenza. Uno puede admirar al artista del momento o a una figura mundial, pero hay que saber discernir realidad de ficción y, más importante aún, es bueno ser consciente de las propias limitaciones. No hagas caso a todo el que te diga: que no te dé vergüenza. También es cierto que los componentes del jurado podrían tener algo de tacto de vez en cuando. Casi cuando empieza el pobre hombre a cantar se escucha una carcajada de gallina clueca que se alza sobre el resto de sonidos. El tipo se la juega con su actuación, pero por ello no hay que ser cruel. Y, aspirantes, tampoco hay que flipárselo tanto como para dejarse en ello los dientes.
¿Y este? Cuántas personalidades alberga en su ser. A mí me pone los pelos de punta su mirada. Este es de los que se lo creen. Además, es de los extraños. Como una mezcla entre el oso Yogi y Búbu. Como para decirle: que no te dé vergüenza. Otras están orgullosas de ser cómo son y gritan al mundo sin tapujos: ¡cómo me gusto! Cuando vayas a un casting de este tipo debes ir acicalado hasta las trancas. La imagen es muy importante en el mundo del espectáculo (sobretodo si no tienes la voz de Susan Boyle). No puedes presentarte a la prueba como el personaje del video anterior; parece que no se ha peinado, ni siquiera parece tener el pelo limpio. Y… ¿cómo viste? Por favor, ¿compraríamos alguno un disco suyo sólo por el aspecto? Va a ser que no. Y si encima se pone a cantar como lo hace… No obstante, siempre hay quien se toma las cosas a broma. Con un par. Y si algo sale mal, lo mejor es mantener el tipo y seguir como un profesional. La gente ya no sabe cómo hacerse famosa. Da igual que sea cantando, bailando, contando chistes o -como en el siguiente video- haciendo pruebas para video juegos o consolas. Atención a la señora que hace un casting para la X-Box y parece una gallina cabreada de tanto pa – pa – pa. Nada, sigue, sigue, que no te dé vergüenza.
Hoy tenemos palabras mayores para finiquitar el post del día. Una brutalidad de voz. En el terreno de la ópera me decanto por Plácido Domingo (el mayor tenor de todos los tiempos), pero este tema no lo interpreta nadie como el difunto Pavarotti. Os dejo con un monstruo de la ópera y una voz única. Feliz fin de semana. Que nadie duerma. Nessum Dorma.

Que no te dé vergüenza.