Qué ternura. Para haberse conocido hace unos momentos en la cola (a saber en qué están pensando estos dos), parecen muy acaramelados… Qué ternura. Llegan a coincidir más de un día y la lían seguro (bueno, casi la lían en el casting). Cantan fatal, pero fatal que te cagas. Qué ternura. Cada uno puede hacer lo que le dé la gana con su vida, pero… ¿qué habría pasado si actúa igual una pareja heterosexual? Sencillamente, que les cae la bronca (con lo bordes que son los personajes del jurado para lo que quieren), pero como estos son gays… qué ternura (y no los critico a ellos, al contrario, tengo amigos y amigas homosexuales). Qué ternura. En fin, que no mezclemos el tocino con la velocidad, o lo que es lo mismo, la música con los gustos sexuales. Si cantan mal, cantan mal, sean novios, novicias, obispos o políticos. Qué ternura de chavales, qué ternura.

¡Qué bonito es el amor! ¿Verdad, Alfred?
Ayh madre! que poco más y se lo montán en la prueba.
La coreografía del de verde es espectacular. No hay palabras para describirla