Cuéntame algo o no. Menuda berborrea. Todo menos trabajar, el colega. ¿Cómo vamos a levantar el país con estos representantes? Ni de coña, vamos. En mal momento le preguntó el reportero cuéntame algo. Chispa, dice que tiene chispa, ¡fundido como el queso o el chocolate para la fondue, es lo que está! Y el albóndiga -que se ve guapo y completo, piercings, tatuajes y tal- aún se pregunta por qué no tiene novia. Como para decirle otra vez cuéntame algo. El baile del final ni lo comento…

Bla, bla, bla. Verborrea barata.