Debes respetarme, regla número uno. Pero que alguien avise a Blancanieves, que se le ha escapado el enanito gruñón en las pruebas de Eurovisión. Además debe tener herpes o algo así; no deja de sobarse su pequeño cacahuete… ¡Qué impresentable! Debes respetarme. Su éxito será pasajero -menos mal-, pero su carácter infame y tercermundista dejará huella en su currículum como persona. Se nos conoce por lo que hacemos, no por lo que somos o decimos. Y John Cobra es un maleducado, soez, inculto y… superalbóndiga. Debes respetarme y debes respetar a la gente.

Menuda escenita... ¡qué vergüenza ajena!