Just married. Aquí recibió hasta el apuntador. Estos rusos… En las bodas hay que lucirse un poco: unos entrantes sugerentes, bebida en abundancia (si no la llegaron a catar, poco les faltó), jamón ibérico, centro de quesos… Y luego el gran banquete, claro. Y… just married. La gente se pone sus galas más preciadas y se niquela para la ocasión… Y tenemos un Just married perfecto. Pero aquí… aquí es distinto. ¡Qué leches! ¡Todos a ostias, que mola más! Y si en vez de rusos parecemos una banda de gordos ortopédicos, rodando por el suelo, mejor. Es un concepto de Just married alternativo. Qué descoordinación, mala ejecución de la carrera en la huida, desgarrones de ropa de fanática loca, puntería pésima (una de rojo se lleva un galletón de campeonato) y los típicos de turno que deambulan por la zona y sólo observan. Just married. En resumen, albondiboda. Tela con el Just married.

¡Sólo puede quedar uno!
y luego dicen que las tías no sabemos dar golpes, sólo tirarnos del pelo… pues estos rusos no sé de dónde habrán sacado la mafia, porque hasta los pitufos daban mejores golpes, vamos, hasta las ardillas Ovi Wan de arriba