Parece un cuento: la policía y el borracho. Pero no lo es. Venía usted tomado. ¿Y qué? No he chocado… Me amarraron como puerco. Y mis cincuenta mil pesos, ¿qué? Aquí tenemos la típica situación en la que uno piensa o cree que está pasando una cosa, y realmente lo que sucede es otra muy diferente. Escena surrealista entre la policía y el borracho. El señor… que si le falta dinero, que si le han agradedido en otras ocasiones… y a fin de cuentas lo que se va a llevar seguro es una multa. Por lo visto, no acaba tan bien el cuento de la policía y el borracho.

Eh, sin ofender