No puedo parar de hacer el tonto. A veces los hombres somos como críos, pero sin el como. Menuda torta se pega esta pareja. Parecen Hamilton y Alonso compitiendo en Mclaren-Mercedes. Menos mal que la señora del carrito puede escapar antes del impacto (mola el susto que se lleva y el grito que emite, jeje). Seguro que alguno de ellos pensó: ahora no puedo parar. Lo mejor de todo es cómo explican estos albóndigas al jefe lo que ha sucedido. Menudo marrón. No puedo parar.

Prométeme que de mayor no serás como ellos.