Sorprendida por detrás

Como siempre, sorprendida por detrás

Pobre chica sorprendida por detrás. Eso duele, pero parece que la niña prefiere reírse y tocarse el melón. Su amigo, en vez de acercarse al momento, se echa las manos a la cara y también se parte de risa. Es que son los dos unos albóndigas de marca mayor. Uno por torpe y la otra por lerda, por verse sorprendida por detrás. Si como bien dice el refrán, Dios los cría y ellos se juntan. Sorprendida por detrás.

Sorprendida por detrás

Colegas, ya habéis visto. Tenemos que hacer que parezca un accidente.



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