Preparados. Un, dos, tres… despegue. Menudo chichón que va a lucir durante unos cuantos días. Si es que hay que calcular bien. Un, dos, tres… despegue. Esto es muy difícil de conseguir entre dos personas de la misma altura. ¿Quién no ha visto a los padres con sus hijos lograr semejante pirueta una y otra vez? ¿Pero os imagináis el caso opuesto? Si es el niño quien intenta que el padre dé la voltereta… pues lo dicho. Un, dos, tres… despegue.

¡Jua, jua, jua! Menuda piña se ha metido la pava.