Fuego, fuego

Fuego, fuego, fuego

Fuego, fuego. Explícito el niño, ¿verdad? Vamos, que no se anda por las ramas. Fuego, fuego. Como comentarista deportivo no tendría precio. Desde luego rompería moldes. No obstante, siempre los hay originales y extravagantes, como este, e imitadores de tercera fila (para ser un friki de verdad hay que serlo, no parecerlo o intentar serlo). ¿Qué hará la próxima vez que alguien grite? Tela con el fuego, fuego.

Fuego, fuego

Los trapos sucios se lavan en casa. Y lo otro también, guapetón.



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