Magia potagia. Echamos unos polvitos mágicos y… ¡tachán! ¡Cagada máxima! ¡Nada de magia potagia! Pero qué inútil, albóndiga… Las caras del público y del jurado lo dicen todo. ¿Cómo es posible? ¡Sólo tienes que hacer un truco decente! Si hasta le echa la culpa al pato cuando lo señala. ¿Y de qué va vestido? Desde luego da la nota, como su espectáculo. Menuda magia potagia más pocha.

La de cosas raras que se ven por ahí, oye.