Sencilla y elegante. Si tuviésemos que hablar de chonis, estas jóvenes serían un claro ejemplo. Se insultan, airean los trapos sucios, se llaman de todo, tienen envidia una de la otra y viceversa… Toma sencilla y elegante. Desde luego, cualquiera de ellas, ninguna de ellas es sencilla y elegante. ¿Por qué son amigas, si no se pueden ni ver? ¿Y quién es el guapo que les da un repasito? Aquí mucho te lías con uno o con otro, pero a mí me dan una tírria las dos… No quiero ni pensarlo. Si al menos alguna fuera sencilla y elegante…

Lo nuestro sí que es una amistad verdadera. ¡Qué monada!