Volare, oh, oh. Cantare, oh, oh, oh, oh. ¡Pasa, macarrita, pasa con tu vehículo tuneado y a toda leche, que tengo una sorpresita para tí! El señor alemán se excita y todo cuando ve llegar el vehículo. Pero es que le tenía unas ganas… Y no le falta razón, en un paraje tan idílico, estos conductores albóndigas están de más. Que se vayan a un circuito cerrado o… a una pista de aterrizaje, jeje.
Me reitero en lo dicho con el título. Volare, oh, oh. Cantare, oh, oh, oh, oh.

Ups, yo también he tenido un pequeño accidente.