Te doy miedo. Tenemos para todos los gustos. Cuatro escenas que aterrorizan a los albóndigas que las protagonizan, pero especialmente a la pareja de la electricidad. Te doy miedo. Sencillamente genial. La cara de miedo, de terror que pone el chico del plátano no tiene precio. Y el colega del destornillador se parte la caja de risa sin tapujos y a mandíbula batiente. Luego, sin embargo, recibe su también merecida recompensa. Genial. Ahora sé que te doy miedo.

No me toques el hocico, no me toques el hocico
Muy buenos los dos últimos