Chaval, no salgas disparado. Subido en una moto de esa cilindrada, sin casco y con chanclas; es o no es un albóndiga. No salgas disparado, idiota. Luego no se le ocurre otra cosa que darle gas (de forma considerable), y para rizar el rizo ¡suelta el freno! Este es tonto. El tortazo no desmerece, pues casi incrusta la cabeza en la puerta del coche, pero tuvo suerte de no matarse. Seguro que alguien le había aconsejado: no salgas disparado. Pero él, ni caso. Sobre los vehículos, sea el que sea, prudencia. No salgas disparado. Que igual se puede disfrutar de ellos sin ser un cafre… o un albóndiga.

No te iría mal pasar de nuevo por la autoescuela, chavalote.