A otro perro con ese hueso

A otro perro con ese hueso, fiera

A otro perro con ese hueso. Para cualquiera que se precie, la reacción más normal sería la de llorar. Tanto por si te pillan como si pillas. Pero el humorista de las tiras de 10 cosas que no debes hacer es un artista como la copa de un pino. Particularmente, me quedo con la última cosa que no debes hacer, la del testeador de preservativos. Superior. Aunque la mujer le diga luego: a otro perro con ese hueso. Lo más normal para la familia del segundo video sería  perder los papeles o el equilibrio. Una cosa es estar en crisis, pero esto roza lo tacaño del tío Gilito. Y ellos están más contentos que unas castañuelas… No se libra ni el Tato; se le va la pinza a la familia entera. Si hay hasta una lavadora por ahí, ¡hombre! Luego dice la gente que es normal. ¡venga, hombre!

Me lo he pensado mejor. ¿Qué hay de malo en que cada uno vaya a su rollo? Si esta especie de matrimonio Roper (recordáis a George & Mildred) con hijos son felices creando esa especie de torre de Babel sobre el techo de su coche… ¿quiénes somos nosotros para decir nada? ¿No pagan ellos la letra, la gasolina, el seguro y el impuesto de circulación? Pues como si se comen las ruedas a la parrilla.  Luego les das un consejo y te dicen: a otro perro con ese hueso. Y es que parece imposible creerse algunas historias. Como el video de abajo. Para no destriparlo, sólo diré que las cosas no son lo que parecen. Y, en la mayorías de las ocasiones, nos acostumbramos a que nos líen con cuentos chinos, y luego tragamos con las historias más inverosímiles.

A otro perro con ese hueso. Era o no era bueno. Geniales los guionistas de este anuncio. Otros que también merecen la pena son los que despiden el post del día con su música. Interpretaron este tema en 1973 y lo remasterizaron hace unos años. Temazo donde los haya de los Aerosmith: Dream On. Que tengáis un buen día.

A otro perro con ese hueso

A otro perro con ese hueso.



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