Karate baby. Apunta maneras la criatura. Ahora todos partiéndonos el pecho al ver al chavalín karate baby, ¿no? Pero no seamos hipócritas, ¿acaso no hemos realizados unos movimientos parecidos, como si fueramos maestros de karate, frente al espejo cuando nadie nos veía? No te rías, que te veo. Tiene su punto este karate baby.

Te reto. No me impresionan tus movimientos. Espera a ver mi golpe secreto, el mordisco de la liebre.