Acércate

Acércate, por favor, acércate

Acércate. Nadie le dijo ven, acércate. Se las prometían muy felices el grupo de albóndigas, sobretodo el chavalote que caminaba decidido hacia la pareja de las toallas. Acércate. Pero… ¡oh! Su gozo en un pozo. Menuda cara -mezcla sorpresa, mezcla decepción- se le queda, mientras tiene que soportar las risas burlonas de sus amigos. Y es que ya se sabe… las apariencias engañan. Para que otra vez haga caso a sus amigos cuando le digan acércate.

Acércate

Acércate al agua y te daré un besito, guapetón.



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