Esto hay que verlo para creerlo

Y esto hay que verlo para creerlo

Esto hay que verlo para creerlo. Qué aldeanitos son algunos adultos cuando suben en los juegos infantiles de los parques. Creen que aún tienen esos años, que nunca volverán, e intentan lucirse con cosas que ya no son capaces de hacer. Luego pasa lo que pasa; que se meten unas tortas de miedo. Por tanto, considero que siempre es mejor, y menos doloroso para la vista, ver a los que sí saben hacerlo. Si alguna vez hacemos payasadas del estilo y salimos sanos y salvos,  hay motivos para celebrarlo. Esto hay que verlo para creerlo. Quienes no deben tener muchos motivos para celebrar nada son los protagonistas que sufren la broma del siguiente video. La puesta en escena es la siguiente; el gancho hace de ciego que decide orinar tras un arbusto hacia lo que parece un río, pero el supuesto río es, realmente, un tobogán acuático por el que descienden los bañistas sentados en flotadores. Y claro, pasa lo que pasa.

Esto hay que verlo para creerlo. Las reacciones son para todos los gustos. La mayor parte de ellos decide gritar al ciego o mojarle con agua, pero hay quien se siente profundamente ofendido y salta como un poseso, decidido a dejar las cosas claras. Que nadie se escandalice. Por supuesto, el gancho no orina de verdad. Moja a la gente con una especie de tubito que esconde en su pantalón. El último joven que salta a la caza del bromista, parece tener un ataque momentaneo de locura. Pero estas reacciones no son únicas del ser humano. Los animales, al menos algunos de ellos, también tienen reacciones fuera de lo normal. Pero, desde mi punto de vista, perfectamente comprensibles. Esto hay que verlo para creerlo. El perro que vemos en el video que sigue parece tener las hormonas recorriendo frenéticamente su cuerpo. Tanto o más que el par de comentaristas que narran sus travesuras.

Esto hay que verlo para creerlo. Menudo perro más listo, ¿eh? Al fin y al cabo él es un animal y hace lo que le enseñan. Pero los reporteros no dudan en hacer comentarios, algo lascivos, de alguna de las chicas de buen ver;  no hay que perder los papeles. En alguna ocasión parece que quisieran ser ellos el perro para poder toquetear la retaguardia de las jóvenes. ¿También se cambiarían por el can cuando acerca su hocico al miembro viril del joven que toma el sol? No quiero saber la respuesta; puedo sorprenderme. Y es que la primavera es así. El amor, el deseo y la fogosidad parecen flotar en el aire. Esto hay que verlo para creerlo. Como todos sabemos, sólo hace falta que se den las condiciones adecuadas. ¿A qué me refiero? Calor, sol, flores, polen, alergias, ropa corta, pelo suelto, tirantes… lo que nos gusta, vamos. Y con estos ingredientes… que salga el sol por donde quiera. Feliz día.

Esto hay que verlo para creerlo

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One Response to “Esto hay que verlo para creerlo”

  1. elena dice:

    es buenísimo el del perro obseso!!!!!!!!!!!!

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