Todo un caballero. La idea es genial, pero tiene un error. El guionista debía estar pensando en sus cosas y se le escapó. ¿Por qué digo esto? Veamos… No conozco a nadie que nunca se haya quedado sin papel higiénico en un cuarto de baño; eso nos ha pasado a todos (a tí también, aunque seas todo un caballero). Lo normal es que si estás acompañado pidas otro rollo. No dejas de ser todo un caballero. Pero de eso, a limpiarse con la camiseta de fútbol… hay un abismo (aunque todos tenemos al típico amigo extracerdo que no es, precisamente, todo un caballero). Si está ya en el pasillo de vestuarios -y cuando llega se ve que no hay nadie más y que hay más servicios libres-, que salga desnudo buscando papel en los otros servicios, ¿no? Claro, claro es más normal limpiarse con la camiseta. Y lo mejor, el sobradillo que le cambia la elástica, cuando la coge y se la pone al cuello, ¿no huele nada? O el ligerillo de esfíter excreta rosas. Quita, quita, al final estaremos frente a todo un caballero.

¿Intercambiamos pañales después del combate?