Enséñame… tus dientes. ¿Adónde nos llevará la crisis? Algunos alcanzan extremos radicales con tal de ahorrarse un dinerillo. ¡Pedazo animal! ¡Si se saca hasta la raíz! Está como para pedirle: enséñame… tus dientes. Ah, pero que no falte para cigarrillos, la cañita y demás. Eso es sagrado. Unos salen en esta sección porque les falta un tornillo, pero otros porque son, literalmente, unos albóndigas. ¡Venga! Ahora a esperar la llegada del ratoncito Pérez… Y, por favor, por última vez, enséñame… tus dientes.

Yo de aquí no salgo; con tanto animal como anda suelto...