Escucha mi historia. Sé que el video es más largo de lo deseado, pero merece la pena. Cosas así no se ven todos los días. ¡Qué colgadas! Tanto una como la otra. Menudas albóndigas pidiendo a gritos escucha mi historia. Bolsas de plástico hasta en la cabeza, la otra con la sábana y la pistolita de agua, ángeles protectores, luces de Navidad en verano, insultos, descalificaciones, denuncias (¡Casi 200!), niños desquiciados, dictámenes médicos… Nada, nada, escucha mi historia. Desde luego, aquí no hay quien viva.
Como decía la canción, neighbours, everybody need the neighbours…

No es tan difícil, nosotros hemos logrado vivir en armonía.